¿Qué lugar ocupa la cultura en la tarea de la traducción?

Muchas veces hemos oído hablar de la traducción como si de una tarea fácil, para personas que conocen las dos lenguas, se tratara: “Solo es pasar palabras de una lengua a otra” o “eso puede hacerlo cualquier persona que sepa idiomas”, pero ¿no se ha parado nadie a pensar lo que hay detrás de una buena traducción o, dicho de otra manera, de aquel texto que consigue el mismo efecto en la cultura de partida que en la de llegada? He aquí la palabra “cultura”.

El acto de traducir, no es solo un simple cambio de palabras de una lengua a otra, sino que es un acto tan lingüístico como cultural; por eso, el traductor debe ser un profesional que entienda muy bien las dos lenguas y sus respectivas culturas.

Cierto es que, según pasa el tiempo, estamos más familiarizados con las otras lenguas y culturas, por ello los traductores, actualmente, suelen decantarse por la técnica de la extranjerización, es decir intentan traducir lo menos posible los rasgos culturales característicos de la lengua de partida para así darlos a conocer al lector; aunque esto no quiere decir, para nada, que disminuya la importancia de la cultura en la traducción, sino todo lo contrario.

Si comparamos dos series traducidas, en diferentes épocas, al español como Punky Brewster (hace 28 años) y Reglas de compromiso (actual) podemos encontrar ciertas diferencias en la manera de traducir. En Punky Brewster, el traductor se guiaba más por la técnica de la familiarización, es decir acercar la cultura de partida a la cultura de llegada; en cambio, en Reglas de compromiso podemos observar más características de la técnica de la extranjerización. Un ejemplo de esta evolución en la manera de traducir podemos encontrarlo en la manteca de cacahuete, hace unos años no se conocía este producto en España, por lo que los traductores optaban por traducirlo por mantequilla o por manteca; hoy en día, pero, debido a la globalización, podemos encontrar este producto en cualquier supermercado, por lo que no es necesario buscar un equivalente en español, sino que puede traducirse literalmente.

Otro ejemplo claro de que la cultura determina las traducciones podemos encontrarlo en la traducción de la Biblia. Tal y como explicó el teórico de la traducción Eugene Nida, la expresión “cordero de Dios” no pudo ser traducida literalmente en la cultura esquimal, ya que en su cultura ni existe ni conocen la simbología de este animal, por eso se tradujo por su equivalente cultural “foca de Dios”.

Y por último, ayer, viendo la tele, vi la traducción de un cóctel, en inglés era un “sex on the beach” y en español se tradujo como “un cóctel de vodka”, ¿no podrían haber mantenido su nombre original?, o ¿será que su consumo aun no es lo suficientemente frecuente entre los españoles?

Si siguiéramos hurgando en las buenas traducciones podríamos encontrar miles de ejemplos más de la evolución y de la importancia de la cultura en la traducción, ya que en el mundo hay muchísimas lenguas con sus respectivas culturas y, como hemos dicho anteriormente, cada una de ellas diferente a las otras.

 

Joana Maria Vives

Estudiante en prácticas en Signe Words