Servicios de traducción jurídica

Cuando una materia tan técnica y compleja como el derecho entra en el ámbito internacional, como ocurre a menudo en nuestro mundo globalizado, los servicios de traducción jurídica pueden salvar vidas, sorteando las barreras lingüísticas que inevitablemente surgen entre profesionales de diferentes partes del mundo. Por otra parte, cuando se hacen negocios en un país extranjero o se migra, situaciones que se han vuelto cada vez más comunes en la era moderna, es posible que los documentos legales deban traducirse oficialmente de acuerdo con los requisitos de una institución en particular, sea traducción certificada, notariada, jurada o legalizada. En este artículo, aclararemos algunos conceptos erróneos comunes con respecto a estos diferentes tipos de traducciones legales y demostraremos cómo los servicios de traducción profesionales pueden ayudarte en una diversidad de situaciones, por ser un empresario internacional o un abogado con clientes de otros países.

¿Qué tipo de documentos requieren traducción legal?

Para los no profesionales en esta área, a veces la palabra «legal» hace pensar en imágenes de abogados con trajes y maletines que aparecen cinematográficamente ante un juez en la corte y, sí, este tipo de ambientes de trabajo ciertamente dependen en gran medida de la traducción legal. Un abogado puede tener un cliente que está en proceso de recibir una herencia de un tío recientemente fallecido que haya dejado testamento escrito en un idioma extranjero, por ejemplo, y que tal vez deba ser traducido para completar el proceso judicial de la herencia. El abogado también puede estar tramitando un caso penal en el que uno de los testigos debe declarar en un idioma extranjero, lo que requiere que la conversación transcrita sea traducida. O puede estar mediando en una disputa legal entre dos empresas multinacionales que hayan tenido acuerdos previos redactados en varios idiomas, haciendo que la traducción sea necesaria.

Pero esto es solo una parte del panorama general. Aparte de esta cuestión cinematográfica, el mundo legal también está lleno de documentos administrativos rutinarios que todos necesitamos, incluso si no tenemos absolutamente ninguna participación en un caso judicial. Digamos que eres un profesor de inglés que planeas mudarte a Alemania por motivos de trabajo. Hay una serie de documentos legales que puedes necesitar traducir para registrarte administrativamente en varias oficinas gubernamentales: certificado de nacimiento, certificado de matrimonio, identificación personal, pasaporte, etc. Es posible que necesites tu título universitario traducido y legalizado (apostillado) para tenerlo validado en Alemania y poder encontrar trabajo. Para encontrar una vivienda, es posible que tengas que traducir avales bancarios para demostrar tu capacidad financiera actual. Una vez que decidas comprar una casa, puedes decidir también traducir los documentos de bienes inmobiliarios y seguros de vivienda, para poder comprender completamente las condiciones que estás aceptando, sin tener que enfrentarte a terminología legal en un idioma extranjero.

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Tipos de servicio de traducción legal

Los términos «legal», «certificado», «notariado», «jurado» y «legalizado» a veces se usan indistintamente cuando se hace referencia a la traducción, pero hacerlo puede provocar una grave falta de comunicación. Ya que no son lo mismo. El tipo de traducción que necesites dependerá del tipo de documento que se necesite traducir, el propósito del documento y los requisitos de la institución a la que se tenga que enviar ese documento.

El término «traducción jurídica» solo indica que un determinado documento es de naturaleza legal o judicial. Esto no implica que el documento traducido tenga algún tipo de certificación que lo haga «oficial» para fines de administración pública. Sin embargo, significa que un traductor reputado con conocimientos y cualificaciones en el ámbito legal ha traducido el documento. Muchos traductores jurídicos son abogados colegiados que utilizan su experiencia para sumergirse en el campo de la traducción. Dado que la traducción jurídica implica un lenguaje altamente técnico, el traductor debe estar completamente familiarizado con la terminología legal en los idiomas de origen y destino para garantizar que la traducción resultante sea precisa y cumpla con los requisitos legales. Este es el tipo de traducción que buscarás cuando necesites simplemente tener un documento jurídico traducido para fines personales o profesionales de información. En el ejemplo de inmigración mencionado anteriormente, por ejemplo, puedes hacer que los documentos de tu seguro inmobiliario y de la casa sean traducidos por un traductor jurídico solamente para asegurarte de que comprendes las condiciones. En este caso, no se necesita certificación adicional porque ese documento no se envía a una entidad en particular.

A veces, sin embargo, una organización requerirá que se tomen medidas adicionales para enviar una traducción “oficial”, ya sea certificada, notariada, jurada o legalizada. Una traducción jurada va acompañada de un certificado firmado que confirma las credenciales del traductor y declara que el contenido del documento es completo y exacto. Los documentos que a veces requieren un traductor jurado son transcripciones judiciales, certificados de nacimiento y matrimonio, documentación educativa o ciertos documentos de inmigración. Sin embargo, esto depende de la oficina que reciba esa documentación.

Las traducciones notariadas, por otro lado, pueden llevarse a cabo por cualquier traductor. El traductor simplemente debe firmar ante un notario, lo que confirma que la traducción es precisa y completa, y el notario verifica la identidad de esa persona. Por lo tanto, las traducciones notariadas no demuestran nada con respecto a las credenciales del traductor. Los documentos relacionados con la enseñanza, como los expedientes académicos y los diplomas, a veces necesitan ser certificados por notario.

Sin embargo, en algunos casos estos documentos deben ser legalizados o apostillados, sobre todo cuando vayan a ser usados en el extranjero. La validación de un título universitario en un país extranjero, por ejemplo, puede requerir una traducción certificada del diploma. El Ministerio de Asuntos Exteriores o la oficina de legalización de cada país sellará la traducción cuando el traductor firme ante un funcionario público, legalizando el documento.

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Solo traductores acreditados y que hayan jurado su cargo su pueden hacerse cargo de traducciones juradas. Dependiendo de los requisitos del país, estos traductores primero deben poseer un título universitario específico y / o aprobar un examen regulado por el gobierno antes de recibir la autorización. Estos traductores tienen potestad para sellar sus traducciones, demostrando sus credenciales como traductores jurados. Por ejemplo, las patentes o ciertos documentos requeridos para dar de alta una empresa a veces requieren este tipo de traducción jurada.

Asegúrate de verificar el tipo de traducción solicitada, antes de buscar servicios de traducción profesional. Sea cual sea la situación determinada, una agencia de traducción como SIGNEWORDS podrá proporcionarte la traducción legal que necesites.

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